La liquidación “forzosa” del Banco Continental tiene efectos dañinos más allá de los considerados hasta ahora. Entender la magnitud del problema, requiere desprenderse de los dogmatismos ideológicos, especialmente del economicismo supuestamente marxista. No pretendemos lanzar una defensa de los Rosenthal, labor por la que no tenemos interés alguno, pero si vemos necesario plantear una realidad hasta ahora invisible.

Además de las miles de familias afectadas por asuntos laborales, el banco cuenta con cerca de 220 mil depositantes cuyas cuentas se encuentran congeladas, por lo cual se les está dando un golpe económico tremendo en un país donde en ese campo (y en otros) todo anda mal.

Pero el problema no acaba ahí. Grupo Continental comprende, entre tantas empresas, los medios de comunicación Canal 11 y Diario Tiempo. Ahí es donde nuestra izquierda radicalizada no termina de entender todo el panorama. ¿Qué sucede si Grupo Continental se ve obligado a vender uno o ambos medios? ¿En manos de quién caerían? ¿Seguirían manteniendo una postura mas o menos coherente con la oposición?

Antonio Gramsci, teórico marxista, planteó que la dominación de una clase sobre otra, no se basa exclusivamente en la posesión de los recursos económicos, sino a través de la hegemonía cultural o dicho de otra forma, la generación de consenso. Y este consenso, esa pasividad de la población ante los golpes del gobierno, se logra sobretodo mediante los medios de comunicación masiva.

Es cierto que los Rosenthal mantienen negocios con los grupos de poder que hoy gobiernan el estado a través de JOH, pero no es menos cierto que en estos dos medios ha existido apertura para cubrir hechos noticiosos de interés para la población que se encuentra en la oposición política. Desde el golpe de estado de 2009, estos medios fueron víctimas de sabotajes e intervenciones por parte del gobierno tanto como los más comprometidos Globo TV, Cholusat Sur y las radios Progreso y Globo entre otros.

Para establecer un panorama todavía más claro, imagínese usted que Diario Tiempo fuera puesto en venta, y que este sea adquirido por Grupo Opsa (La Prensa, El Heraldo, etc.) para eliminar la competencia. No sólo estaríamos ante un monopolio de la prensa escrita en la zona norte del país, sino que ya no exisitiría ningún diario impreso abierto a las ideas de la oposición a nivel nacional. Es importante recordar que Diario Tiempo registra el mayor número de columnistas a favor de causas como la CICIH.

Así mismo, Canal 11 ha dado una cobertura más buena que mala a prácticamente toda protesta realizada, especialmente en San Pedro Sula. Como estudiantes, no podemos negar que estos dos medios, junto a otros, fueron herramientas fundamentales del estudiantado para desmentir a las autoridades de la UNAH ante la población hondureña durante las huelgas de octubre 2014 y julio 2015.

Obviamente estos son medios que responden a intereses oligárquicos, pero que en la coyuntura nacional les ha tocado posicionarse en la oposición. La izquierda hondureña debe ser sincera consigo misma, aceptar que no posee medios de comunicación con una audiencia tan amplia como la que tienen Tiempo y Canal 11 y que su ausencia o cambio de dirección será un duro golpe para toda la oposición en su conjunto.

Está de más decir que es necesaria y obligatoria la solidaridad con todo el personal del Grupo Continental, a quienes se les podrían garantizar sus derechos económicos, pero cuyo futuro laboral es una incertidumbre angustiosa. No podemos dejar que nuestro deseo de justicia contra la burguesía nacional nos impida ver la realidad tal cual es y así sacrificar lo poco que tenemos como oposición política.