Unos veinte estudiantes de la UNAH se encuentran refugiados huyendo de la persecución desatada por Julieta Castellanos. Después de los desalojos violentos del fin de semana, la crisis en la máxima casa de estudios sólo empeoró.

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El objetivo del fracasado y supuesto diálogo de la rectora quedó al descubierto: Los y las estudiantes del MEU se quitaron las capuchas y las autoridades apuntaron sus nombres para que la Fiscalía y la Policía les librara órdenes de captura.

En UNAH-VS sucedió algo similar, cuando entre los cuatro nuevos requerimientos se leen los nombres de las presidentas de Sociología y Psicología. Ambas asociaciones se manifestaron en repudio a la persecución contra sus dirigentas, así como hizo la Asociación de Derecho de Ciudad Universitaria por su presidente Fausto Cálix, sobre quien pesa una órden de captura y cuyo paradero es desconocido.

Con las acciones de violación a la Autonomía universitaria, las autoridades destruyeron toda posibilidad de diálogo que acabe con la crisis que atraviesa la UNAH.

Cerca de 70 estudiantes se encuentran criminalizados, mientras unos 22 de ellos tienen órden de captura y su paradero es desconocido.