El Rey loco de la popular serie de HBO, Juego de Tronos, parece tener mucho en común con Julieta Castellanos.
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En la serie, basada en los libros de George R.R. Martin, el Rey Loco se ganó su sobrenombre cuándo empezó a “escuchar” voces en el oído y ver “enemigos en las sombras”. Su constante paranoia lo alejó de la razón y del buen consejo, ya que consideraba a todos como potenciales amenazas.

Algo así ha pasado con Castellanos. La otrora reformadora de la UNAH ha perdido ante la opinión pública su imagen de correcta y capaz. Aquellos que la veían como la única funcionaria del estado que cumplía con su labor, ahora la ven como una dictadora que impone su criterio mediante la fuerza, y cuya renuencia al diálogo deja mucho que desear.

Y es que, como el soberano en Juego de Tronos, Julieta Castellanos cree que todos están detrás de su “corona”, o en su caso, de su cargo de rectora. Es por ello que ha lanzado todo tipo de descalificativos contra exrectores, docentes, y cualquier miembro de la sociedad civil que pudiera resultar una amenaza para su aspiración de mantenerse aferrada al puesto por el mayor tiempo posible.

Una vez que el pueblo de Poniente no soportó más las locuras del rey loco, estalló la rebelión contra su reinado. Lo mismo parece suceder en la universidad.

Cuando estalló la crisis de la UNAH, la rectora culpó a los “sectores radicales del Partido Libre”.  Sin embargo, a medida de que dicha cortina de humo perdía efecto en una población cada vez más opuesta a su política, terminó por ver otros enemigos en las sombras.

Para Julieta, todos quieren ser rectores de la UNAH, y por lo tanto, todos quieren sacarla del cargo. “Lo que sucede (la crisis) es también responsabilidad de políticos del Partido Nacional que se lo están jugando todo” dijo en el programa 30/30 del domingo 3 de julio. Según su opinión, no solo la izquierda (Libre), sino que los mismos que la apadrinaron desde la derecha (Partido Nacional) la quieren sacar de la rectoría.

En su momento más crítico, cuando el rey loco sentía que la derrota era inminente, abrió las puertas al ejército Lannister, quienes supuestamente habían llegado a asistirlo. Los Lannister traicionaron al rey y saquearon la ciudad, entregándola a los rebeldes. Esta parte de la historia recuerda un poco a la violación de la Autonomía, cuando la rectora abrió los portones a la policía. La que parece ser la solución se puede convertir en el agravante.

“¡Quémenlos a todos!” gritaba el rey cuando se enteró de la traición y su inminente final. “¡Arréstenlos a todos!” ordena Julieta ahora que ve la crisis fuera de control.

Mientras tanto, la “rebelión” del estudiantado parece emular la rebelión que puso fin al rey loco y que acabó con su dinastía y legado. Ojalá. Una UNAH abierta a las fuerzas represoras y cerrada al diálogo poco o nada productivo tendrá que ofrecerle a la sociedad hondureña.