Tegucigalpa. Poco por lo cual celebrar, mucho por qué luchar. Las autoridades de la UNAH rompieron el acuerdo que firmaron con el MEU en julio del 2016 al confabularse con el estado para declarar culpables a los estudiantes universitarios Cesario Padilla, Moisés Cáceres y Sergio Ulloa del supuesto delito de Usurpación.

Los tres estudiantes, ya egresados, son perseguidos por la UNAH desde el año 2014 cuando en primera instancia fueron expulsados, decisión ilegal y arbitraria que los juzgados revirtieron. Pero el ensañamiento de las autoridades con estudiantes que representan el disenso se hizo notorio a lo largo de tres años de conflictos con el sector estudiantil. Varios estudiantes han sido criminalizados y requeridos por el Ministerio Público hasta en tres ocasiones diferentes, llegando al absurdo de acusarles de Usurpación y Reuniones Ilícitas.  Y aunque estos estudiantes obtuvieron sobreseimientos definitivos, para Cesario, Moisés y Sergio la situación fue distinta.

El trío se encuentra a la espera de la audiencia donde les dictarán los años de prisión que deberán cumplir por haber defendido el derecho a la educación superior pública y de calidad. Sin embargo, el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) no se quedará de brazos cruzados: a nivel nacional se realizan preparativos para hacer sentir el descontento estudiantil.

Durante las últimas semanas se han realizado protestas y asambleas en varias unidades académicas y se espera que las protestas vayan en aumento. El movimiento estudiantil no dejará a su suerte a sus compañeros.