Por Sáas Óotsil y Sebastián Zazil

Nuevamente el estado de derecho se da con su piedra angular en los dientes. Rompe su legitimidad con actos que vulneran las garantías y los derechos fundamentales de sus ciudadanos y ciudadanas. 

La criminalizacion a la protesta social es un hecho en la UNAH, las autoridades universitarias especialmente el julietimo, han demostrado un claro contubernio con el gobierno de JOH,  llegando al extremo de violar nuevamente la autonomía universitaria y usar desproporcionadamente la fuerza policial para por desalojar al estudiante que lucha por una UNAH pública, gratuita y de calidad y que en ella se garantice las libertades de los derechos estudiantiles.

Es preocúpate, cundo vemos a todas luces, que autoridades universitarias, gobierno,  jueces, fiscales, entes policiales, medios de comunicación,  se vuelven cómplices de éste acto repudiable; que entraña un retroceso espantoso, en nuestra ya débil democracia.

Las engrosadas filas de estudiantes procesados por ejercer su derecho a la protestas social son la más clara evidencia de la crónica enfermedad que carcome la legitimidad estatal en Honduras. 

Pese a los ataque directos que sufren los y las estudiantes en protesta, han demostrado un verdadero compromiso con el bienestar común de la población universitaria, arriesgando su integridad física y Hasta sus propias vidas. 

Ojalá la verdadera esencia del alma material sobrepase los intereses mezquinos de personas autoritarias, intolerantes e incapaces de gobernar, y se pueda retomar esa luz que se generó con los acuerdo de junio del 2016.