La UNAH es la única institución del Estado de Honduras que goza
en alguna leve medida de credibilidad ante la opinión popular.  Es por consiguiente coherente que la rectora Julieta Castellanos sea una persona con  cierto nivel de influencia sobre la opinión colectiva, porque se espera de la máxima casa de estudio y de quien la preside un apego inamoblible con la objetividad, el respeto a la pluralidad y el fomento a la actitud crítica.

La UNAH en su polémicas normas académicas, reza “La educación superior es un
derecho humano y, por lo tanto, un bien público social. (art 3)” y luego escribe “La educación superior que desarrolla la UNAH es pública, laica, participativa, democrática, pluralista, incluyente, reflexiva, innovadora,  crítica, valorativa, ética, de alta calidad, pertinente y equitativa. (art 5)” y  para terminar escribe que uno de sus fines es “Promover la educación para la paz.” (art 9, # 12)”

Teóricamente, la UNAH es el eliseo de la educación, sin embargo la realidad
que es compleja, nos escupe en la cara una situación abismalmente antagónica.

En su teoría la universidad reconoce que la educación es un derecho humano, sin embargo, su máxima política es la exclusión, materializada en todas sus dimensiones en
las normas académicas, aprobadas en el 2014 sin participación del sector más amplio de la UNAH que es el estudiantado. Y es ahí, donde está la génesis de esta crisis universitaria.

Y no es solo la acción puntual de aprobar lineamientos institucionales sin la participación de un sector, la problemática es que al no estar éste sector, las normas académicas son incompletas; ya que nuestros pensares, necesidades, aportes intelectuales y académicos no están plasmados en ellas, no son unas normas
nacidas del debate colectivo de todas y todas; son normas nacidas en mazmorras donde sólo docentes, autoridades y otras y otros participan, pero no el estudiantado.

Con ésto las actuales autoridades universitarias, caen en uno de sus peores errores, que es el querer imponerle a un sector que no participo en la construcción de las normas que se rija por éstas.

Cuando la crisis en el 2014 daba pininos, el sector estudiantil unificado planteó soluciones académicas,  agotó todas las instancias existentes para solucionar la problemática, mientras que las autoridades respondieron en aquel momento con expulsiones a más de 10 estudiantes. En el 2015 cuando la crisis se extendía ocurrió exactamente lo mismo, el sector estudiantil continuaba utilizando todas las vías para resolver el conflicto y las autoridades respondieron con procesos administrativos (expulsiones, sanciones, etc) y proceso judiciales (denuncias en le MP a estudiantes por acciones de protestas).

Es en el 2016, donde la crisis se le sale de control a las autoridades universitarias y se ven obligadas a acceder a la vía del diálogo para resolver el conflicto, siendo en julio de ese año que se firmó un acuerdo entre autoridades y el MEU ( movimiento estudiantil universitario) que debió ponerle fin a la situación convulsa.

Pero el desatino de las autoridades sobrepasa su propio compromiso e incumplen el acuerdo firmado. No se celebran las elecciones estudiantiles que serían el primer paso para poder discutir la propuesta de normas académicas en el Consejo Univesitario y no cesan la criminalización de estudiantes. Es así que el sector estudiantil al enfrentarse con la realidad de que las autoridades incumplen el acuerdo se ve obligado a
exigir por todas las vías existentes el respeto del mismo.

En respuesta a ésta situación las autoridades éste año responden mostrando su cara más putrefacta e inmoral; admiten en el juicio oral y publico de  3 compañeros con proceso judicial desde el 2015 que solicitaron a la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) infiltrar el movimiento estudiantil, cuando las facultades de la misma no competen al caso ni al tipo de delito del que se acusa a lxs estudiantes; criminalizan a 20 estudiantes más acusandolxs de Usurpación (figura delictiva que no es aplicable a las acciones) y mandandoles a procesos administrativos y autorizan desalojos ilegales que dan como  resultado estudiantes detenidas y detenidos y niños/niñas, adultas/adultos heridas/heridos.

Permiten que se violente la autonomía universitaria y que las fuerzas policiales COBRAS, PMOP y PN conviertan en un campo de batalla el campus universitario,
que hagan uso desmedido de su violencia y ante todo éste caos, las autoridades se llaman al silencio durante las acciones y responden con lo que  nos parece lo más indigno que es su campaña masiva de odio, que comprende desde comunicados institucionales con una fuerte carga de estigmatización hasta  spot publicitarios en medios de televisión y en redes sociales donde invierten fuertes cantidades de dinero.

Y es aquí donde nunca se les perdonara la irresponsabilidad de su accionar puesto son conscientes de cuanto pueden influir en la opinión simplemente por el cargo
que ostentan y se aprovechan de eso, como tiranos, para manipular al pueblo y al estudiantado en contra de una causa. Se aprovechan de las necesidades objetivas
de algunxs y pretenden confrontar al mismo estudiantado, pretenden con su campaña de odio desmovilizar a quienes están arduamente luchando, y tienen una corresponsabilidad innegable, pues su campaña de odio, discriminación y estigmatización nos está llevando a un punto sin retorno, porque esta siendo utilizado para la tergiversación y está dando un permiso moral de agredir a quienes piensan diferente.

Están implantando en el inconsciente colectivo que quienes luchan están equivocados y son lxs malxs de la película, por ende está bien ir contra ellxs usando todxs
los medios, no respetarles y no es necesario tener memoria histórica impecable para saber hasta donde pueden llegar la coacción social manipulada masivamente.

La UNAH no es democrática, no respeta el pluralismo y no promueve la paz al contrario, está viviendo un memento histórico que se registrará como uno de los más nefastos
y no figurará solamente Julieta Castellanos que en su inmenso síntoma de megalomanía se ha equivocado tanto, sino también el séquito de monigotes que incapaces de
salirse de su zona de confort laboral, sabiendo que se están tomando malas decisiones en la UNAH se quedan calladxs para seguir gozando de esos rimbombantes salarios.

El actuar de quienes malgobiernan la UNAH es innegable, imperdonable y totalmente repudiable, el estudiantado está abierto a la construcción colectiva de una solución
definitiva a ésta crisis, está a la espera de algo más que represión por parte de las autoridades, está a la espera de decisiones racionales y así de una vez por todas
trabajar en conjunto para construir la UNAH que quiere, se merece y se sueña.

Por Luna Marizol
Estudiante de la carrera de Psicología