Belinda Flores, decana desde mayo 2006 de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAH, asumió interninamente y por un “período indefinido”, el cargo que dejó vacante la dra. Rutilia Calderón, ahora Ministra de Educación en el gobierno de JOH.

La figura de Belinda Flores en la UNAH ha sido controvertida siempre. Desde sus simpatías por los grupos que gobernaron la UNAH antes de la reforma (FUUD) y el partido político que éstos representan (Partido Nacional), su irregular nombramiento como Decana por la -también nacionalista- Comisión de Transición, la denuncia probada del Ministerio Público en su contra por tráfico de notas, las terrbibles declaraciones contra el sector estudiantil en el 2012, su lamentable papel en la crisis universitaria de 2016, hasta su nombramiento como vicerrectora.

Sobre la investigación del Ministerio Público, el hecho resonó por muchos lados, por lo que Belinda Flores hizo uso de sus influencias con las estructuras judiciales del Partido Nacional hasta que logró que el periodista Julio Ernesto Alvarado fuera suspendido de su profesión en el 2014.

La Corte de Apelaciones de lo Penal de Francisco Morazán declaró ha lugar una apelación presentada por la defensa de la decana universitaria Belinda Flores, en un juicio que venía desde el año 2006 por difamación e injurias contra el comunicador por el hecho de haber permitido en su programa que catedráticos universitarios denunciaran irregularidades en la administración de la funcionaria.

Esos actos reñidos con la reglamentación universitaria consistían en que la ahora vicerrectora había cometido lo que en la UNAH se conoce como “tráfico de notas”.

El 16 de marzo de 2006, se acordó nombrar una comisión especial para supervisar, inventariar e informar sobre los documentos que se tramitan en la Secretaría General de la UNAH para garantizar un proceso ordenado de transición a las nuevas autoridades.

Uno de los informes de la UNAH, dados a la Secretaría General cita que “se detectaron algunas irregularidades en la tramitación de equivalencias en la Facultad de Ciencias Económicas en cinco casos que fueron documentados al Secretario General, al abogado Adalid Rodríguez, sobre personas que no ingresaron sus equivalencias a través de Secretaría General como corresponde, sino que se llevaron a la oficina de Registro con el visto bueno del secretario de la Facultad. Por la naturaleza del contenido no compatible de las asignaturas aprobadas por equivalencia, las mismas no procedían”.

Aunque la entonces decana negó las acusaciones, el Ministerio Público desarrolló una investigación independiente y comprobó que las irregularidades en efecto sucedieron, además recomendó a la UNAH removerla de su cargo. Cuando varios catedráticos de la UNAH hicieron públicas éstas denuncias en el programa “Mi Nación” del periodista Julio Alvarado, fue cuando éste cayó en desgracia con la justicia hondureña.

La defensa del comunicador logró que en primera instancia los tribuanles fallaran a su favor. Concretamente, el Recurso de Casación No. 223-2012 resuelto por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia dice:

“El Tribunal de Sentencia da por probado que la Señora Belinda Flores de Mendoza, funcionaria pública, extendió equivalencias de asignaturas a alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas, bajo la forma de compensación, sin seguir los procedimientos estalecidos por el Consejo Universitario, ello implica un acto de irregular proceder meritorio de reproche público.”

Y sin embargo, ante éstos hechos, Belinda Flores fue recompensada por las nuevas autoridades de la UNAH, que la nombraron como Secretaria del Consejo Universitario a la vez que mantenía su cargo como Decana de la Facultad de Ciencias Económicas Administrativas y Contables. Su nmbramiento para este segundo cargo no estuvo exento de controversia.

El 13 de junio de 2006, la Asociación de Docentes de la UNAH, ADUNAH, dirigida por el doctor Guillermo Ayes, cuestionó que se violentó el artículo 31 numeral 3 de la Ley Orgánica de la UNAH, porque se desconoció el informe de la comisión, nombrada el 16 de marzo de 2006, y se seleccionó una persona que no reúne requisitos establecidos en la ley.

Esta última referencia tiene que ver con la sesión extraordinaria del 22 de mayo de 2006 por el ilegalmente extinto Consejo General de Carrera Docente, a partir de las 9:35 de la mañana, en el salón Ramón Oquelí del edificio número 1 (Ahora A1) y cuya acta relata el nombre de los miembros reunidos para evaluar los requisitos de los aspirantes a la decanatura de la Facultad de Ciencias Económicas y Contables. Se evaluaron varias hojas de vida:

“Belinda Flores de Mendoza, hondureña, mayor de 30 años, docente desde 1982, profesor titular III (no lo acredita), jefe del departamento de Mercadotecnia, ostenta el título de Maestría en Administración de Empresas, extendido por el Tecnológico de Monterrey y licenciatura en Administración de Empresas no acredita estar en el ejercicio de sus derechos civiles.

Carlos Gustavo Villela, hondureño, mayor de 35 años, profesor titular IV labora en la UNAH desde 1978, ostenta el título de doctor en Ciencias Sociales con orientación en gestión del Desarrollo, Máster en economía agrícola, licenciado en economía y otra en Ciencias Jurídicas y Sociales no acredita estar en el uso de sus derechos civiles ni acredita documentos sobre su solvencia moral”.

La misma acta dice que sólo una aspirante cumplió todos los requisitos.

“La licenciada Galves informa que el único expediente que se presentó completo es el de la licenciada Miriam Elizabeth McCormick Hernández de Osorio, por tanto se acuerda enviar una nota en la cual se le notifica a la Comisión de Transición”.

El 18 de diciembre de 2007, el comisionado de la Comisión Transición de la UNAH, Juan Arnaldo Hernández (pariente del actual presidente de la República) extiende un informe que hace constar que Flores fue sometida a un proceso de selección.

Desde ese entonces, Belinda Flores cumplió 11 años como decana y otros 7 años como secretaria del Consejo Universitario, lo que le valió para asumir por ley (por ser la decana más antigua) el cargo vacante de la doctora Rutilia Calderón cuando dejó la vicerrectoría académica.

Y dicho nombramiento no podía llegar en mejor momento. Desde que la Comisión de Transición (CT) dejó la universidad en el 2006, cada uno de los nombramientos a rectoría han estado plagado de polémicas e irregularidades. El rector Arita, nombrado por la CT antes de terminar la intervención de la UNAH, fue destituido meses después por una nueva Junta de Dirección Universitaria que fue nombrada por el recién integrado Consejo Universitario. Esa misma Junta de Dirección nombraría a Rutilia Calderón rectora interina del 19 diciembre de 2008 al 23 de abril 2009, luego juramentando a Julieta Castellanos, que asumió en medio de una huelga de la ADUNAH, de la cual ella fue presidenta.

“No podemos violentar las normas, porque cuando uno violenta una norma, más tarde o más temprano se vuelve contra uno y creo que toda institución que se considere seria debe tener normas que la regulen y que regulen a todos”

– Belinda Flores (Presencia Universitaria, 26 Mayo de 2016)

Cuando Julieta Castellanos cumplió su primer período, el sector estudiantil en el gobierno universitario no había asumido sus cargos. La Ley Orgánica de la UNAH no permitía que se eligieran nuevas autoridades sin los votos estudiantiles en el Consejo Universitario. Eso degeneró en una nueva crisis, esta vez estudiantil, cuando los frentes tradicionales no pudieron ponerse de acuerdo para realizar las elecciones.

Empezaba por ese entonces a surgir el Movimiento Estudiantil Independiente y las banderas de la representación legítima y el autogobierno estudiantil fueron recogidas. Fue en esos momentos cuando Belinda Flores, dio la triste y peligrosa opinión de que “El Consejo Universitario tiene dos años de no tener una representación estudiantil y la universidad siempre ha ido funcionando (…) los estudiantes no representan un poder en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras”.

Castellanos y sus compinches reformaron la Ley Orgánica para facultar al Consejo Universitario para hacer nombramientos sin el voto estudiantil y de paso permitir la reelección de la rectora, cosa que hasta ese entonces era ilegal.

Ahora, con el segundo mandato de Julieta Castellanos por terminar, y ante a la inminente crisis de gobierno que se avecina, El Consejo Universitario se mantiene incapaz de nombrar una Junta en propiedad y la misma no puede nombrar autoridades que no sean interinas. Para Belinda Flores, el caos es una escalera. Es su momento de brillar. Hasta pareciera que la crisis de la UNAH ha sido orquestada con el fin de favorecer su ascenso.