El Progreso, Yoro. Honduras es mundialmente conocido por su violencia genérica, donde la brutalidad es la norma internalizada.  No inmuta ver un asalto a un autobús donde se le apunte con un arma a un bebé recién nacido, ni que acribillen en algún barrio a 4 o más personas, que la policía abuse de su autoridad y utilice desmedidamente su fuerza contra estudiantxs o campesinxs, que cada 14 horas asesinen a una mujer o un congreso mal llamado nacional apruebe leyes que nos violenten los derechos.

Al lado de esta normalización de la violencia está el nefasto papel que desempeñan la mayoría de medios de comunicación los cuales no sólo abusan de las notas amarillas para subir sus índices de ventas  si no que fomentan abiertamente la mal manejada curiosidad de un público que cada vez se vuelve más deshumanizado y violento.

Recientemente, el  11 de octubre  un  nuevo homicidio  cometido en Tegucigalpa inundó los periódicos y los noticieros opacando por completo las otras casi 15 muertes que ocurrieron ese mismo día a nivel nacional.

El caso consiste inicialmente en un supuesto suicidio del joven Carlos Collier de 20 años  durante una fiesta con un  grupo de amigos en la colona Loarque de la capital. A medida que se presentaban las pruebas, la autopsia y el testimonio de testigos, se fue revelando que no se trataba de un suicidio sino de un homicidio. Las especulaciones y teorías iban desde lo más estigmatizante que es adjudicarle a las drogas y al alcohol el comportamiento violento del hechor hasta lo más emotivo que es catalogarlo como un crimen pasional.

Y es justo aquí, donde comienza la visibilización de la violencia más podrida de la sociedad que es la violencia de género y el terrible daño que causa la irresponsabilidad periodística.

En medio de la consternación que ha causado el asesinato de éste joven universitario a manos de algunx de sus amigxs (aún no se confirma quien  fue el autor material) lo que es la manifestación más violenta es lo que algunos medios de comunicación, especialmente lo que la página de Facebook de Abriendo Brecha ha hecho con Olga Ferrufino López, joven que se encontraba en la escena del crimen, la cual en ninguna declaración de los testigos ha sido mencionada como autora.

Y es que el 26 de octubre en dicha página se publicó una noticia que contenía un audio sin identificación de procedencia en donde una voz femenina arremete contra Ferrufino  haciéndola responsable del hecho. En el audio se escuchan frases como:
“Ésta maje Olga es bien puta”, “Se la pisa toda UNITEC”, “Se acostaba con Carlos Collier” “Todo el pedo fue por ella, o sea fue por ella que se pelearon, y fue por la culpa de ella, o sea pues ella no lo mato, pero ella, ella es la manzana de la discordia”.

Abriendo Brecha publica un audio de dudosa procedencia donde una mujer llama puta a otra solamente por el supuesto de ejercer su sexualidad con libertad, fomentando la idea de que el decidir de una mujer sobre su propio cuerpo, sobre su propio placer es una acción tan irreverente que necesita ser denigrada.

El audio sitúa a Olga como el génesis del conflicto entre dos jóvenes, con el supuesto de que ella celebraba vida sexual con ambos y en bilateralidad. Si lo mencionado es real, nunca será culpa de Olga que el sistema cultural patriarcal les haga creer a los hombres que su rivalidad puede fomentarse en la posesión de una mujer, y si no lo es,  se visualiza lo irracional que es desprestigiar a una mujer por su supuesta vida sexual.

No bastándole al noticiero Abriendo Brecha con la difusión del audio que no tiene ni un parámetro de veracidad periodística, al día siguiente, el 27 de octubre, publica como gran premisa “¡Al Desnudo! Circulan fotos de Olga López en redes” adjuntando fotos muy íntimas de la joven.

Las fotos que asegura la noticia circulan en redes sociales, son mostradas acompañadas de frases sacadas del audio publicado un día anterior donde se critica la vida sexual de Ferrufino.

Lo alarmante es que una página que es lamentablemente vista por muchísimas personas difunda contenido tan denigrante y lascivo para la integridad psicológica de una joven de 22 años.

La reacción de la sociedad virtual ha sido variada: por un lado están quienes comprenden que  violentar así la privacidad de una persona, exponer al escrutinio público el contenido sexual íntimo y fomentar el cuestionamiento a la dignidad de una persona no es adecuado, y por otro están quienes con su indiferencia pasiva permiten que éstos actos sean parte de la cotidianidad.

Las fotos publicadas por un medio de comunicación misógino e irresponsable no es una noticia, no aporta nada en la búsqueda de justicia de una familia que sufre por el asesinato de un hijo, es lamentable que Abriendo Brecha y alguna parte de la sociedad hondureña prefiera irrumpir en la vida sexual privada de una mujer, en lugar de observar las irregularidades ocurridas en el caso. Por ejemplo, podrían preguntarse porqué se cambió el delito con el que se le acusaba inicialmente al joven Carlos Alvarenga.

Éstos hechos sustentados en la idea cultural de que la mujer debe comportarse de determinada forma sexual porque de lo contrario es mala, es la culpable de algo  malo, la responsable de, a la que se puede juzgar,  son un ejemplo claro de lo silenciosa (pero no por eso no dañina) violencia de género. Pues mucho se ha hablado del supuesto comportamiento sexual de Olga, pero nada se ha dicho del comportamiento de quienes publicaron las fotos íntimas, del medio de comunicación que se aprovecha de dichas fotos para aumentar sus visitas en una una mediocre publicación, de quien en un audio sin pruebas delega responsabilidad en un caso tan serio como el homicidio de un humano, ni del supuesto comportamiento sexual de los jóvenes o del por qué el joven Collier tenía un arma supuestamente sin el registro adecuado.

En el hipotético caso que el homicidio fue fomentado por celos hacia la joven Ferrufino y se quiere encontrar un culpable, éste sería el sistema patriarcal que por un lado hace creer al hombre que puede poseer a una mujer y por otro le hace creer que su masculinidad se ve cuestionada si una mujer no le es fiel, que enseña que la violencia es una solución y que por sobre todo se debe actuar con determinación.

Por Luna Marizol