Honduras vive un ambiente social hostil a raíz del pasado fraude electoral en noviembre del 2017, que dejó cientos de personas heridas y detenidas, más de 30 personas asesinadas y un estado de indefensión aprendido en el inconsciente colectivo.

Desde entonces el gobierno ilegítimo ha establecido políticas erráticas que profundizan el hastío de la población, dichas políticas van desde la modificación a la Ley General de Presupuesto -decreto 141-2017- (pacto de impunidad) que podría dejar sin efecto cualquier investigación o responsabilidad administrativa, civil o penal a funcionarios que han manejado recursos públicos de forma ilícita , aumentos salariales a las y los diputados los cuales oscilan entre los 40,000 y 50,000  lempiras  y la creación de la nueva Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas, cuyas atribuciones se desconocen hasta el momento.

En un país que cuenta con más de catorce (14) cuerpos de seguridad especializados incluyendo la Policía Nacional y la Policía Militar del Orden Público, cuya única función conjunta con el sistema judicial precario parece ser la de reprimir cada vez más intensamente cualquier forma de manifestación de descontento contra el gobierno, es lamentablemente esperable que la situación convulsa deje luz verde para la violación cotidiana de Derechos Humanos como se vivió en la represión de la  manifestación ocurrida el primero de mayo en Tegucigalpa, donde el excesivo uso de la fuerza dejó personas de todas las edades heridas y varias personas detenidas ilegalmente, de las cuales 2 enfrentan un proceso judicial.

En el marco del día internacional del trabajador y trabajadora, el cual se conmemora en honor a la lucha de los mártires de Chicago (1886)  y de la conmemoración de los 64 años de la histórica declaratoria de la huelga bananera de Honduras (1954)  miles de personas trabajadoras salieron a las calles de diferentes ciudades  a denunciar las violaciones a sus derechos, a exigir mejoras laborales y a catalizar el malestar generalizado contra la desigualdad social y el gobierno dictador de Juan Orlando Hernández (JOH) , gobierno que respondió desplegando una cacería de manifestantes a lo largo y ancho de la capital, es en éste  dantesco escenario donde  detienen ilegalmente a tres estudiantes universitarios, uno de ellos, Ángel Tróchez.

Aunque ese día no participó en la protesta enfrenta un proceso judicial por el cual tiene las medidas sustitutivas de firmar todos los viernes y no salir del país por los delitos de Lesiones y Daños, y tendrá su audiencia inicial el 17 de mayo.

Ángel Tróchez tiene 21 años, un índice de 80%, veintiún (21) clases aprobadas de la carrera de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en Ciudad Universitaria y es parte del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU).

Es originario de Santa Bárbara, autodidacta y apasionado por la informática y la computación, se mudó a la capital del país a inicios de enero para continuar sus estudios universitarios, con ayuda de su familia, ahorros y esporádicos trabajos como tutor se ha sustentado económicamente éstos 9 meses en los que ha sumado puntos a la tasa de desempleo de Tegucigalpa, que es de 12%.

Llegó al centro de la ciudad, el que estaba sumergido en gas lacrimógeno a las 10:30 am, en el parque central, donde ya habían vestigios de represión colaboró auxiliando a las personas afectadas, cuando como es costumbre en el accionar militar, comenzó nuevamente la represión.

“De la nada empieza la represión, y yo al verme que no ando capucha, no ando nada, empiezo a correr…”

Es auxiliado por una señora mayor la que le dió un bote de vinagre, el cual es utilizó como irrefutable prueba, según la Policía Nacional, de que él era indiscutiblemente un manifestante. Sin tener un rumbo fijo  por el desconocimiento geográfico y en medio de la brutal represión llegó a la Plaza Los Dolores, donde a varias cuadras de distancia es detenido.

“Llegué a un lugar que se llama Plaza de los Dolores… luego seguí corriendo porque venía una encerrona militar por todas las calles… llegué a una terminal de buses… de repente apareció un escuadrón de la Policía Tigres, primero cruzaron y luego se regresaron y dijeron <<aquí están éstos hijos de puta perros>> y uno de ellos me quedo viendo y me dijo <<¿vos porque andas quemada la cara?>> yo sólo le respondí <<pucha está haciendo sol>> cuando de repente se me vinieron encima, uno de ellos me golpeo en la cabeza y me dice <<no, levántate hijo de puta que vos sos un protestante>> y empezaron golpearme por la espalda, a darme con los toletes… eran alrededor unos 15 policías…”

Aún sin oponer resistencia, fue agredido físicamente y psicológicamente durante todo el proceso de detención. La irregularidad de la misma comienza cuando pese a que la posta policial Core 7 está próxima al lugar de la detención, su traslado se hace hacia donde se encuentra atrincherada La Policía Militar. La patrulla que lo lleva detenido va extrañamente zigzagueando por las calles haciendo más largo el trayecto donde Ángel seguía siendo violentado.

“Me iban diciendo que me iban a matar… uno de ellos le decía al otro <<llevemolo al core>> y el otro le gritaba <<no, si lo levamos al core no le van hacer nada, a éste perro hay que llevarlo donde estamos los demás para matarlo e irlo a botar a la leona>>” 

La violencia desmedida y la violación de los derechos humanos son prácticas habituales de la policía hondureña, es por eso que en el país existen diversas organizaciones defensoras de derechos humanos, organizaciones que ante la evidente falencia estatal de protección ciudadana asumen el rol de salvaguardar la integridad física, psicológica y moral de la ciudadanía y principalmente de las personas que luchan por la defensa de derechos ya que son quienes están más expuestas en éste gobierno déspota. Y son estas organizaciones las únicas herramientas legales con las que se cuentan en casos como éste, ya que es gracias a su accionar que se puede salvaguardar en alguna medida la vida.

“Afortunadamente se podría decir, estaba un defensor de DDHH y yo empecé a gritar mi nombre y a decir que era estudiante… el defensor de DDHH se tiró a decir que no me golpearan y ellos dijeron <<puta ya no matamos a este perro llevemolo a la posta…>> me llevaron a la posta (Core 7) y me metieron directamente” 

“Cuando ellos se dieron cuenta que era estudiante, como que se activó un odio y una furia contra mi, empezaron a golpearme… con los puños, toletes, botas, en la cabeza, en la cara, inclusive llegué a tener una bota marcada en la espalda… y me decían “vos sos de esos perros protestantes que algún día los vamos a matar”

Fue llevado al Core 7, donde no existió reporte de ingreso de detención, donde hasta pasado una hora  y treinta minutos se les permitió a DDHH hacer una entrevista  y  se realizó la lectura de derechos, donde una abogada de defensora pública le exigía la firma en un documento en blanco donde no se estipulaba el delito, alegando que era parte del proceso. En el lugar se encontraban 2 jóvenes más detenidos.

En la posta policial recibió dos fuertes golpizas y violencia psicológica por parte de los oficiales de la Policía Nacional, agudizándose esta violencia por la condición de ser estudiantes, lo cual es el reflejo del éxito en el imaginario colectivo de la horrorífica campaña de desprestigio que las autoridades universitarias han mantenido contra el estudiantado en lucha en los últimos cuatro años.

“Los policías nacionales, dijeron <<este perro es protestante>> cuando uno de ellos se fue y me dio con el tolete en la cabeza y me decía <<vaya, poné tus manos juntas, ya vas a ver, así como tiras piedras ya vas a sentir lo que se siente…>> la idea de él era hacerme lo que le habían hecho a los otros dos muchachos que estaban ahí, que es que  pones tus dedos juntos y te golpean con un objeto contundente, por ende de tus dedos y tus uñas chispea la sangre o se te ponen morados

vino uno de la DPI y dijo <hijueputa es estudiante, de los perros que organizan las revueltas en la universidad>> y empezaron a golpearme

El proceso de judicialización del que es víctima inició en esa posta policial, donde la oficial Catherine Acosta y el oficial Francisco Acosta quienes se encargaron de llenar la ficha de investigación y de inculparle. Inicialmente le informaron que el delito que se le imputaba era Terrorismo y Sedición, dos horas después, ante la evidente confusión interna de los oficiales policiales se les cambió el delito a Lesiones y Daños. Hasta las 7pm de esa noche fue atendido por la DPI para las investigaciones pertinentes, les hicieron una revisión médica y luego desde las 8pm hasta las 8am del día siguiente permaneció en una bartolina con 13 detenidos más.

“Los que me amenazaban más era Catherine Acosta y Francisco Acosta, ellos enfrente de mí y del otro muchacho se dijeron a ellos mismos <<estas segura que queremos inculpar a éstos>> fueron tan descarados que no buscaron una oficina para planear como nos iban a inculpar sino que al frente nuestro lo estaban haciendo, no entiendo realmente cual es el pensamiento de estos policías no sé si es que no les enseñan nada en el ITP (Instituto tecnológico Policial)

Finalmente, el dos (2) de mayo fue presentado en el juzgado de La Granja a audiencia de imputado por los delitos de Daños y lesiones y donde se le otorgaron medidas sustitutivas. Debe presentarse el jueves 17 de mato a su audiencia inicial.

Ha experimentado persecución e intimidación policial y teme por su integridad física, y aunque no confía en la justicia del país, espera que se haga justicia y no se le inculpe de un delito que no cometió.

mo no tener miedo en un país donde la policía golpeareprime, asesina, desaparece sin que nadie lo juzgue… siento miedo cada vez que salgo a la calle que en cualquier momento solo voy a sentir los disparos de éste gobierno asesino… Es horrible que te detengan te amenacen a muerte te digan que te van a desaparecer y no puedas hacer nada simplemente porque son retrógradas con uniforme y fusil… me encantaría verlos entrar a ellos a una colonia peligrosa, así como entran contra los manifestantes, que se vayan contra los delincuentes, Honduras fuera un país totalmente diferente”  

“Como dice la canción argentina, la sangre de los caídos se va a rebelar y el día que éste pueblo se levante en armas, solo veremos a los policías correr, correr y caer al suelo cada uno de ellos que paguen todas las que le hicieron éste pueblo”