Honduras de Allá. A pesar del enorme esfuerzo del régimen por impedir todos los connatos de protesta durante la celebración de las fiestas patrias, el ingenio -pero sobre todo valor- del pueblo hondureño, le recordó al abogado Juan Orlando Hernández que la oposición a su gobierno no ha desaparecido ni ha desmayado. La famosa consigna “Fuera JOH” no estuvo ausente.

Como ya es una costumbre desde antes del golpe de estado del 2009, el desfile oficial del 15 de septiembre compite con una marcha popular paralela bajo la consigna Cuál Independencia. Este desfile no oficial fue convocado en un inicio por la Escuela de Formación Política del Bloque Popular. Después del golpe contra el gobierno de Manuel Zelaya, la convocatoria pasó a manos del Frente Nacional de Resistencia Popular, mientras que este año fue acuerpada por los sectores que se identifican como oposición (colectivos, organizaciones y partidos políticos).

Tanto en Tegucigalpa como en San Pedro Sula, principales ciudades del país, se realizaron las marchas populares. En ambos casos estuvieron acuerpadas por el sector estudiantil tanto de secundaria como de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, y ambas movilizaciones fueron reprimidas en el centro de cada ciudad.

Pero el régimen a base de amenazas y sobornos, obligó a muchos colegios a participar del desfile oficial. Una convocatoria masiva serviría a Hernández para transmitir el mensaje de que el gobierno tiene aceptación en la sociedad, pero el tiro le salió por la culata. Con esta acción, el gobierno infiltró el mismo a sus opositores dentro de los actos oficiales.

listados
Coordinadores del gobierno pasan lista.

En todo el país, la juventud protestó inteligentemente contra el gobierno. Algunos estudiantes cargaban el emblema de su colegio que al reverso contenía el respectivo Fuera JOH. Muchas bandas de guerra que tocaron “JOH es pa’ fuera que vas”, una tonada convertida en el himno de la oposición.

En El Progreso, el instituto privado San José desfiló con un gigante banner con la imagen de  Monseñor Oscar Romero, acompañado de una de sus frases:  “A los hombres del ejército: hermanos, son de nuestro mismo pueblo y matan a sus mismos hermanos campesinos, y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “NO MATAR“.

Banderas
La bandera de Honduras ensangrentada es un icono común en las protestas.

En el desfile oficial de primaria en La Lima alumnos de 5to grado desfilaron con un cartel en el que se leía  #FueraJOH. Los de colegio hicieron lo propio.

En Villanueva un grupo de estudiantes marchó silenciosamente y sin llamar la atención hasta que ya estaban frente al estrado principal. Ahí sacaron carteles contra el gobierno y gritaban la consigna que los identifica como oposición. El maestro de ceremonias intentó subir el volumen de la música, pero no funcionó.

Una escuela primaria en Choluteca paseó por el centro de la ciudad con un cartel que decía: “Honduras no es un país pobre, es un país empobrecido por políticos corruptos”.

En Copán, en los actos oficiales donde se encontraba Juan Orlando Hernández, un grupo de valientes estudiantes dramatizó una escena de una masacre. Según la narración, estudiantes habían sido asesinados por haber protestado por mejoras académicas. Esta fue una de las protestas que más impactó, pues se puede apreciar en el video y fotografías como el gobernante y sus acompañantes pierden el semblante, intentan ignorar la obra y distraen su mirada lejos de los cuerpos ensangrentados de niños y niñas.

Protesta Estudiantil
JOH y sus acompañantes desvían la mirada. La dramatización condena fuertemente la represión política.

En los dos principales campus de la UNAH, tanto en Ciudad Universitaria como en el Valle de Sula, las banderas nacionales se izaron a media asta. La de CU tenía también representada la sangre de estudiantes víctimas de la delincuencia.

Bandera en UNAH
El pabellón nacional en la UNAH está manchado con sangre estudiantil, e izado a media hasta en señal de luto.

Incluso en el estadio Tuburcio Carías Andino, donde JOH se encontraba observando los desfiles, se pudo ver una manta con el FUERA JOH. En ese momento, los presentes, que muchos y muchas habían asistido por obligación, empezaron a corear esa misma consigna, que es ya un ritual de cualquier actividad en los estadios. Acto seguido las fuerzas represoras detonaron una bomba lacrimógena en las graderias y desde ese momento, que era transmitido en vivo por las principales cadenas televisivas, el gobierno no pudo ocultar más lo que la nación está viviendo.

Estadio
Hasta en el estadio nacional hubo protesta. Al final la policía lanzó una bomba lacrimógena contra el público.

Muchas más protestas ocurrieron a nivel nacional. La imagen de orden y sumisión al estado se vino abajo. Ni se ha rendido la oposición, ni se ha apagado la llama de la indignación.